APLICACIÓN DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA EN ECONOMÍA

En esta era de abundancia - al servicio de la verdad plena del hombre

Capítulo 34

El Problema de la Deuda Pública

El problema de la Deuda

Todos los países del mundo se enfrentan actualmente con un problema de endeudamiento. La deuda de los países del Tercer Mundo sobrepasa los $1000 millones y la mayoría aún no son capaces de pagar los intereses de la deuda externa.

Los países más desarrollados, como Canadá y Estados Unidos, no escapan de la crisis: la deuda de Canadá, por sí sola, sobrepasa la de los dos países más endeudados de América Latina: Brasil y México. Más del 80% de los impuestos de los contribuyentes en Canadá sirve tan sólo para pagar los intereses. Y el país más rico, el que produce más, Estados Unidos, también tiene una deuda exorbitante. ¿No es esta una contradicción? ¿Cómo puede uno ser rico y estar endeudado al mismo tiempo? ¿Está el mundo al borde de la bancarrota?

Un sistema de dinero-deuda

 ¿Por qué están todos los países endeudados? Es muy simple: porque en el sistema actual todo el dinero viene al mundo en forma de deuda.

Para comprender esto mejor, podemos dividir el sistema económico en dos: sistema productor y sistema financiero. Es el ejemplo de la parábola de la Isla de los Náufragos del Sr. Even: por un lado, cinco náufragos en una isla, cada uno de los cuales produce cosas diferentes necesarias para la vida y por el otro, el banquero que les presta dinero. Para simplificar nuestro ejemplo digamos que sólo uno, a quien llamaremos Pablo, le pide prestado a nombre de la comunidad. 

Pablo decide, entonces, pedir prestado al banquero la cantidad suficiente para hacer funcionar la economía de la isla, digamos $100.00 a 6% de interés. A fin de año Pablo tiene que reembolsar el interés, o sea, $6.00. 100 – 6 = 94, se quedan pues $94.00 circulando en la isla. Pero la deuda de $100.00 permanece. El préstamo de $100.00 se renueva y otros $6.00 tienen que pagarse al término del segundo año. 94 – 6 = 88. Quedan entonces $88.00 en circulación. Si Pablo continúa así, pagando $6.00 anuales de interés, después de 17 años no habrá dinero en la isla. Pero la deuda de $100.00 permanecerá y el banquero estará autorizado para embargar todas las propiedades de la isla.

La producción de la isla ha aumentado pero no así el dinero. No son los productos los que el banquero exige sino dinero. Los habitantes de la isla fabricaban productos, no dinero. Sólo el banquero tiene derecho a crear el dinero. Tal parece que Pablo no tomó una decisión adecuada al pagar anualmente el interés.

Regresemos al principio. A finales del primer año, Pablo decide no pagar el interés, sino pedir prestado al banco para este fin aumentando con esto su deuda a $106.00. "No hay problema, dice el banquero, eso representa solamente 36 centavos más de interés, es una gota sobre los $100.00. A fines del segundo año la deuda entonces será de $112.36. Al cabo de cinco años ésta será de $133.82 y el interés es de $7.57. "No es tan malo, dice Pablo, el interés no aumentó más de $1.57 en este tiempo. Pero, ¿cuál será la situación al cabo de 50 años?

Crecimiento de una deuda de $100.00  a 6% de interés

La deuda aumenta relativamente poco en los primeros años, pero después lo hace muy rápidamente. Cabe notar que la deuda aumenta año con año, pero el dinero prestado (el mismo en circulación) resulta siempre el mismo. En ningún momento la deuda puede pagarse, ni siquiera a fines del primer año. Solo hay $100.00 en circulación y la deuda es de $106.00. Y a fines del quincuagésimo año, todo el dinero en circulación tampoco es suficiente para pagar los intereses.

Todo el dinero circulante proviene de un préstamo y tiene que regresarse al banco aumentado con interés. El banquero crea el dinero y lo presta, pero hace prometer que todo ese dinero le será devuelto además de los intereses, dinero que él no ha creado. (Recordemos que él sólo crea el dinero del capital). Si nadie crea el dinero para pagar los intereses, ¿cómo pagar entonces un dinero que no existe? Es entonces que las deudas se acumulan. 

La deuda pública está hecha de dinero que no existe, que nunca fue puesto en el mundo y que el gobierno se comprometió a reembolsar. Como se ve, resulta una negociación imposible para el deudor pero que los financieros consideran "sacrosanta" y que se obliga a respetar aún a costa de la vida de muchos seres humanos.

El aumento repentino de la deuda después de cierto tiempo es el resultado del interés compuesto. A diferencia del interés simple que se paga solamente sobre el capital prestado, el compuesto es el interés pagado a la vez sobre el capital y el interés no pagado que se adiciona al capital. 

Por ejemplo, (ver cuadros 1 y 2) con el interés simple, el préstamo de $100.00 a 6% al cabo de cinco años, daría una deuda con un total de $130.00, pero a interés compuesto, la misma deuda al cabo de los mismos cinco años, es la suma de la deuda del año anterior más el interés de dicho importe, o sea, un total de $133.82. Las deudas de todos los países siguen el mismo principio y aumentan de la misma manera. Estudiemos, por ejemplo, la deuda de Canadá. Cada año, el gobierno canadiense establece un presupuesto en el que prevé los gastos y los ingresos en los que incursionará. Si el gobierno recibe más dinero del que gasta, habrá entonces un excedente, si gasta más de lo que recibe, habrá un déficit.

Tomemos el año fiscal 1985 – 1986 que comienza el 1° de abril y termina el 31 de marzo.

El gobierno federal tiene gastos de $105 mil millones e ingresos de $71.2 mil millones, lo que da un déficit de $33.8 mil millones. Ese déficit representa una falta de ingresos por lo que el gobierno tiene que pedir un préstamo para cubrir la diferencia.

 La deuda federal es la suma de todos los déficits presupuestarios desde que Canadá existe (Confederación de 1867). Así que el déficit de 1986, $33.8 mil millones, se añade a la deuda del año pasado, $190.3 mil millones, dando un total de $224.1 mil millones en ese año.

Desde la formación de Canadá en 1867 (unión de las cuatro provincias: Ontario, Quebec, Nuevo Brunswick y Nueva Escocia), la deuda del país era de $93 millones. El primer gran aumento tuvo lugar durante la Primera Guerra Mundial (1914- 1918) en que la deuda pública pasó de $483 millones en 1913 a $3 mil millones en 1920. El siguiente aumento ocurrió durante la Segunda Guerra (1939 – 1945) en que la deuda pasó de $4mil millones en 1942 a $13 mil millones en 1947. Esas dos subidas pueden explicarse por el hecho de que el gobierno tuvo que pedir prestadas importantes sumas de dinero para poder participar en ambas guerras.

Pero, ¿cómo se puede explicar el alza fenomenal de los últimos años, en que la deuda casi se multiplicó por diez, pasando de $24 mil millones en 1975 a $224 mil millones en 1986 cuando Canadá estaba en tiempos de paz y no tuvo que pedir prestado por la guerra?

Es el efecto del interés compuesto, como en el ejemplo de la Isla de los Náufragos. La deuda aumenta lentamente en los primeros años, pero súbitamente en los siguientes. Y la deuda del Canadá  aumentó aún más rápidamente los últimos años a diferencia del ejemplo de la Isla, en donde el tipo de interés permanecía siempre a 6% mientras que en Canadá, la tasa ha variado pasando del 2% durante la Segunda Guerra Mundial a un 22% en un breve tiempo, para mantenerse ahora alrededor del 10% (los tipos de interés dados son un promedio anual; así, aunque el tipo de interés haya subido hasta un 22% en 1981,el promedio anual es de 17.72%).

Hay una gran diferencia entre tipos de 6%, 10% o 20% cuando se habla de interés compuesto. Así, si usted pide prestado $1.00 a interés compuesto, aquí está lo que usted tendrá que pagar al cabo de 100 años:

A 50% no habría bastante dinero en el mundo para pagar su préstamo de $1.00.

Existe una fórmula para saber en cuánto tiempo un importe se duplica a interés compuesto, es la "regla de 72". Usted divide 72 por el tipo de interés escogido y eso le da el número de años. Por ejemplo, a 10%  resultan 7.2 años para que se duplique el importe (72 dividido entre 10).

Otro ejemplo de interés compuesto: 1 centavo prestado a 1% en tiempos de Jesucristo (1° de enero del año 0) daría, en 1986, una deuda de $3,821,628.40 ($3.8 millones). A 2%, no se debería el doble solamente, sino 314 millones de veces ese importe: 1.2 seguido de 15 ceros (mil millones de millones)

Deuda pública de los Estados Unidos en mil millones de dólares

Esto sirve para demostrar que todo tipo de interés exigido sobre dinero creado, incluso el más bajo de 1%, es usura.

La deuda de los Estados Unidos sigue la misma curva que la de Canadá, pero con números diez veces más importantes.

Al igual que en Canadá, las primeras alzas significativas de su deuda ocurrieron durante los períodos de guerra: Guerra Civil Americana (1861 – 1865), Primera y Segunda Guerras Mundiales. De 1975 a 1986, la deuda ha pasado de $533 mil millones a $2073 mil millones. En el mismo período, la deuda de Canadá aumentó más rápidamente que la de Estados Unidos (9,3 veces contra 3,8). Esto, debido a que los tipos de intereses estaban más altos en Canadá con hasta 3 puntos de diferencia.

Cuando hablamos de millones y de mil millones, hablamos de sumas realmente considerables que pueden, incluso, ser muy difíciles de representar: hace mil millones de segundos, la primera bomba atómica aún no había hecho explosión. Hace mil millones de minutos Jesucristo estaba todavía en la Tierra. Y para gastar mil millones de dólares, una persona tendría que pagar $100.00 cada minuto durante 19 años.

Pero cuando hablamos de la deuda de los Estados Unidos, no debemos hablar de mil millones, son de millares de mil millones o trillones (1 seguido de 12 ceros). En 1986, la deuda de los Estados Unidos era de $2 trillones, 2 trillones de billetes de $1.00 colocados uno detrás del otro harían 186 millones de millas de largo, o sea, de la tierra al sol ida y vuelta. Si una persona tuviera que gastar 2 trillones a razón de $1900.00 cada minuto, eso le tomaría 2000 años. En 1981, cuando la deuda de los Estados Unidos alcanzó la suma del primer trillón de dólares, el presidente Reagan ilustró esa cifra con esta comparación: "Si usted tuviera en su mano una pila de billetes de $1000.00 de solamente 4 pulgadas de alto, usted sería millonario. Un trillón de dólares representa una pila de billetes de $1000.00 de 67 millas (107 Km.) de alto."

Las deudas públicas de Estados Unidos y Canadá representan sumas enormes, pero no es más que la punta del iceberg: si hay deudas públicas hay también deudas privadas. El gobierno federal es uno de los que piden prestado, pero no solamente él, también están los individuos y las compañías. En los Estados Unidos en 1981, la deuda pública era de $1029.00 mil millones y la privada de $4171 mil millones para un total de $5200 mil millones.

El servicio de la deuda

Hay quien dice: el monto de la deuda no tiene importancia, lo que hay que considerar es el servicio de la deuda, mientras seamos capaces de pagar los intereses no hay problema.

El interés a pagar sobre la deuda aumenta en la misma proporción que ésta, ya que es un porcentaje de la misma. En 1985 – 86, de los $71 mil millones de ingresos del gobierno canadiense, $32 mil millones (45%) provenían del impuesto de los particulares, $11 mil millones (15%) del impuesto sobre las sociedades y $9 mil millones (12%) de la tasa de venta.

Canadá

 Servicio de la deuda pública en mil millones de dólares

En 1986, Canadá pagó $26 mil millones en intereses sobre la deuda pública ($825 cada segundo), es decir, la tercera parte de los ingresos totales ($71 mil millones) o sea, el 80% de los impuestos de los particulares ($32 mil millones). Notarán que no queda mucho para pagar los servicios.

Otros dicen: no hay nada inquietante con la deuda, pues es dinero que nos debemos a nosotros mismos. Así, su razonamiento es este: Contrariamente a los países del Tercer Mundo que tienen que pedirle prestado a otros contrayendo una deuda con países extranjeros, el 90% de los préstamos se hacen en el país, entonces es una deuda que nos debemos a nosotros mismos.

Eso depende de lo que queremos decir por "nosotros mismos". Aquí hay que distinguir entre los simples "ciudadanos canadienses" que no tienen el poder de crear dinero y los "bancos canadienses" que sí tienen ese poder. Ambos grupos son clasificados en las estadísticas como "canadienses", pero uno goza de privilegios que el otro no. Los simples ciudadanos sólo pueden comprar bonos con el dinero que tienen ahorrado, mientras los bancos no han tenido que sudar ni una gota para ganar ese dinero, sólo lo han creado con una gota de tinta.

En 1984- 85, el 47% de los empréstitos del gobierno canadiense provenían de bonos negociables, el 39% de Bonos del Tesoro y el 14% de Bonos del Ahorro Nacional. La venta de los Bonos del Tesoro está reservada a los bancos acreditados, lo negociables a los bancos y otras instituciones financieras. Sólo los del Ahorro Nacional pueden ser para los particulares. Esto representa el 14% del total estando muy lejos de la mayoría. Los 25 millones de canadienses no tienen cada uno una parte igual de los bonos del gobierno, ni reciben un mismo importe en intereses. Todos los contribuyentes pagan tasas, pero no son más que algunos los que obtienen interés y la mayor parte de ellos son los bancos.

En realidad, son muchos millares de pequeños accionistas y solamente algunos grandes;  son millares de pequeños ahorradores que tienen acciones por algunos millares de dólares que pagan al gobierno seis veces más en tasas, que lo que reciben del gobierno en intereses,  y esto para pagar los intereses de algunos bancos que tienen muchos miles de millones en acciones.

En lo que concierne a la venta de Bonos del Tesoro, el gobierno es un vendedor imbécil: no vende sus acciones  a los bancos, las regala, ya  que esas  acciones no les cuestan nada a los bancos: no prestan dinero, lo crean. No sólo obtienen  algo por nada, sino sacan intereses de ello. Referente a esto es revelador el intercambio que tuvo lugar entre el Sr. Wright Patman, Presidente de  la Cámara de los Representantes de los Estados Unidos sobre el Banco y el Numerario, y el Sr. Marriner Eccles, Presidente de la Federal Reserve Board  (Banco Central de los Estados Unidos), el 30 de septiembre de 1941, relativo a la creación de 2 mil millones  por la "Reserva Federal".

Patman:- ¿De dónde tomó usted el dinero para comprar esos $2 mil millones de obligaciones al gobierno?

Eccles:- Lo hemos creado.

Patman:- ¿Con qué?

Eccles:- Con el derecho de emitir crédito, dinero.

Patman:-¿ Y no hay más soporte que el crédito del gobierno?

Eccles:- Tenemos las acciones del gobierno.

Patman:-Exactamente, el crédito del gobierno.

Solución: un dinero sin deuda creado por la sociedad. Eso nos lleva a la pista para la solución del problema de la deuda: si las acciones se basan en el crédito del gobierno, ¿por qué el gobierno tiene necesidad de pasar por los bancos para hacer uso de su propio crédito?

El banquero no es el que da el valor al dinero, sino el crédito del gobierno, es decir, de la sociedad. La única  cosa que hace el banquero es esa transacción, es traer una escritura, cifras, que permiten que el país utilice su propia capacidad de producción, que haga uso de sus propias riquezas.

El dinero no es otra cosa más que eso: una cifra. Una cifra que da derecho a los productores. El dinero no es más que un signo, una creación de la ley  (Aristóteles). El dinero no es la riqueza, sino el signo que da derecho a la riqueza. Sin  productos, el  dinero  no tiene ningún valor. Entonces ¿por qué pagar  por cifras? ¿Por qué pagar por lo que no cuesta nada fabricar?

Y ya  que ese dinero se basa en la capacidad de producción de la sociedad, ese dinero también pertenece a la sociedad. 

Entonces ¿por qué tendría la sociedad que pagar a los banqueros por el uso  de su propio dinero? ¿Por qué el gobierno no emite directamente su dinero, sin pasar por los bancos?

"¡Sí, pero dinero hecho por el gobierno, eso provocaría inflación!" se apresurarán a decir los economistas.

Para que haya inflación, es menester que haya más dinero emitido que productos. Es lo que ocurrió en el caso de los marcos alemanes en 1923 y de los asignados franceses de Law en 1790, precisamente antes de la Revolución francesa (dos ejemplos  que a los economistas les gusta citar para demostrar  que el dinero hecho por el gobierno sería causa de inflación). Esos gobiernos sabían perfectamente que había más dinero que productos, y que eso causaría inflación, pero siguieron emitiendo dinero a pesar de todo. Era una mala contabilidad, y no es de ningún modo lo que el Crédito Social propone.

Cuando el Crédito Social habla de dinero hecho por el gobierno, eso no quiere decir que el dinero pueda emitirse de cualquier modo, según los caprichos de los hombres en el poder: eso quiere decir que el Estado (mediante un organismo independiente, que podría muy bien ser el Banco de Canadá), actuaría con el volumen del dinero como un contable de la producción total del país. Lo que el Crédito Social propone, es una contabilidad justa, una expresión financiera exacta de las realidades económicas: expresar la producción por un activo y la destrucción, el consumo, por un pasivo, es decir, mantener un equilibrio, una relación constante entre el dinero y los productos: si esa relación fuera siempre la misma, el dinero conservaría siempre su mismo valor, y la inflación sería imposible. Igual cantidad de dinero como de productos: es la regla de oro para evitar la inflación. Y ya que el dinero no es más que objeto de contabilidad, no hay más que ajustar las cifras a nivel de la producción. No hay necesidad de controles del gobierno sobre la producción para lograr ese propósito, el gobierno no tiene más que actuar sobre las estadísticas de la producción: crear el dinero al ritmo de ésta y sacarlo de la circulación al ritmo del consumo. El contador no es propietario del dinero que él cuenta, únicamente lleva los libros. No crea los hechos, los anota: el Estado no tendría nada que ver con las opciones de los ciudadanos, con lo que los productores hacen o no hacen, ni con lo que los consumidores escogen o rechazan.

De por sí, el dinero emitido por el gobierno no es más inflacionista que el de los bancos, pues es el mismo dinero, respaldado por el mismo gobierno, basado sobre la misma capacidad de producción del país para responder a las necesidades de los mismos ciudadanos. Al contrario, la primera causa de inflación, es precisamente el dinero creado en forma de deuda por los bancos: La inflación, son los precios que aumentan, ahora bien, para las compañías y gobiernos que piden prestado, la obligación que tienen de devolver al banco más dinero que el que ha salido de ahí obliga a las compañías a aumentar sus precios y a los gobiernos a aumentar las tasas. 

La inflación quiere decir también más dinero que productos. Pero en el entendimiento de los economistas "ortodoxos", inflación quiere decir "demasiado dinero", punto; (olvidan añadir: "con relación a los productos"). ¿Hay muchas personas que se lamentan de tener demasiado dinero? 

Entonces, esos economistas tratan de combatir la inflación con tipos de interés altos, lo que provoca el alza de los precios… y el alza de la inflación.Si se admite que la creación del dinero es posible en manos de una autoridad inferior (los bancos), ¿por qué entonces no sería posible en manos de la autoridad soberana del país? ¿Qué impide o qué prohíbe que el gobierno lo haga? Se acepta que los bancos creen el dinero, pero se niega ese derecho al gobierno. El gobierno se priva de un privilegio que concede él mismo a los bancos: es el colmo de la imbecilidad.

El equilibrio del presupuesto

-"Pero ¿no es una cosa buena que el gobierno reduzca el déficit? Después de todo, no podemos vivir  "por encima de nuestros medios …"

Eso puede parecer lógico a primera vista, pero es esconder la naturaleza y el funcionamiento del sistema de dinero. Cuando hablan de "vivir por encima de sus medios", es, por cierto, de los medios financieros de los que hablar, pero no de los medios físicos: la población vive de su propia producción, de lo que existe, ¡no puede vivir por encima de los medios físicos, de lo que no existe! Lo que quieren decir, es que la sociedad no debería vivir más que según sus medios financieros, que con el dinero que tiene. 

Y tanto peor si los medios financieros no concuerdan con la producción: si hay $100 de producción y solamente $50 de dinero, hay que contentarse con $50 de productos y tirar el resto. Bajar el nivel de vida de los ciudadanos al de los medios financieros. En lugar de someter los signos (las cifras) a la realidad (los productos), es la realidad que someten a los signos. Es poner el sistema con buena salud (producción) al nivel del que está enfermo (finanzas).

Es así que los gobiernos razonan: "no podemos gastar más de lo que recibimos en tasa, hay que equilibrar el presupuesto, eliminar el déficit, ¡y será el retorno automático a la prosperidad! Un gobierno responsable tiene el deber de "agarrar al toro por los cuernos" y reducir el déficit.. ": el 11 de diciembre de 1985, el Congreso americano votaba la ley Gramm-Rundman que tiende a hacer desaparecer de aquí a 1991 el déficit presupuestario (más que $220 mil millones en 1985). La ley limita de antemano, año tras año, el déficit presupuestario: $172 mil millones en 1986, $144 mil millones en 1987, $108 mil millones en 1988, $72 mil millones en 1989, $36 mil millones en 1990 y cero en 1991. El gobierno debe hacer recortes para llegar a eso: en los servicios sociales, la defensa, en todas partes … salvo en el servicio de la deuda que es sagrada, ya que es la parte que se les debe a los banqueros. Mulroney, que no ha podido hacer que acepten sus recortes sobre la cuestión de las pensiones, en julio de 1985, acusó a los canadienses de egoísmo y de inmadurez política, de ser "incapaces de aceptar los sacrificios necesarios". La ley Gramm-Rundman no traerá la prosperidad, sino la catástrofe: reducir a cero el déficit en el sistema actual, significa recortar en los gastos o aumentar las tasas (o los dos), lo que trae una disminución drástica del importe del dinero en circulación. 

Citemos el intercambio entre los señores Patman y Eccles, al Comité de la Cámara de los Representantes de los Estados Unidos sobre el Banco y el Numerario, el 30 de septiembre de 1941:

Patman: -Usted declaró que la gente debería pagar sus deudas en lugar de gastar su dinero. ¿Usted se acuerda de esa declaración, supongo? 

Eccles: -Era en relación con las compras a plazos.

Patman: - ¿Cree usted que la gente debería pagar sus deudas cuando puedan, generalmente?

Eccles:- Pienso que eso depende en gran parte del individuo; pero, si no hubiera deuda en nuestro sistema monetario…

Patman:- Es la pregunta que yo quería hacerle.

Eccles:- No habría más dinero.

Patman:- Supongamos que todo el mundo paga sus deudas, ¿no habría más dinero para hacer marchar los negocios?

Eccles:- Exacto.

Patman:- Dicho de otro modo nuestro sistema está basado completamente en la deuda. 

¿Cómo se puede esperar salir de la deuda cuando todo el dinero para pagarla es creado ya como tal? El equilibrio del presupuesto es una camisa de fuerza absoluta. 

Lo que hay que equilibrar, es la capacidad de pagar con la capacidad de producir, pero no con la capacidad de tasar. Ya que la capacidad de producir es la real, la capacidad de pagar es la que hay que ajustar a la capacidad de producir: hacer financieramente posible lo que es físicamente realizable. 

Si Canadá es capaz de ofrecer $105 mil millones de bienes y servicios y no es capaz de pagar más que $71 mil millones, son los medios de pago que hay que aumentar y no los servicios que hay que disminuir. Si el país es capaz de proveer productos y servicios sin ser capaz de pagarlos, el ministro de finanzas tiene mucha razón de recurrir a una expansión monetaria. El defecto del presupuesto, es inscribir esa expansión monetaria de $33 mil millones como déficit y aumentar otro tanto la deuda nacional. Endeudar a la población cuando ésta aumenta su producción es un disparate. La palabra déficit es mal sonante, pues la capacidad de producción del país está lejos de ser completamente utilizada. Es "reserva de riqueza disponible" el término que se tendría que utilizar. 

Reembolso de la deuda.

Saldar una deuda es simple justicia. En el caso contrario, sería un acto de debilidad. En el caso de la deuda pública, la justicia es no hacer deuda, sin dejar de desarrollar el país. Primeramente, dejar de crear deudas, y para la ya existente las solas obligaciones que habría que reconocer serían las de los ahorradores, de los que no tienen el poder de crear el dinero. La deuda disminuiría al correr de los años, a medida que las obligaciones vencieran. 

El gobierno satisfacería integralmente las deudas cuyo origen representa un desembolso efectivo de parte del acreedor: obligaciones adquiridas por los individuos, pero no las obligaciones adquiridas por el banquero con dinero creado, que no son más que deudas ficticias, creadas con un plumazo. En cuanto a las deudas del Tercer Mundo, son, en esencia, deudas a los bancos que han creado todo el dinero que han prestado a esos países, entonces esos mismos países no tendrían que reembolsar ningún interés, y sus deudas se verían borradas por decirlo así. Los bancos no perderían nada, ya que ellos mismos fueron los que crearon ese dinero que no existía antes.